María Antonia Martín

Representan a la Málaga de alcurnia de finales del siglo XIX y principios del XX, son los palacetes o villas que se construyeron en El Limonar durante este período, cuando dicho entorno tenía la consideración de zona de lujo y estaba habitada por la burguesía adinerada malagueña. Buscaban un espacio adecuado a su nivel económico, donde las mansiones construidas fueran la expresión fehaciente de su riqueza cara al exterior. Los estilos arquitectónicos de las mismas ofrecían una amplia diversidad: neomudejar,  vienés, regionalista, inglés, art nouveau, modernista etc. Actualmente muchas de ellas están deshabitadas, calladas e inertes, pero otras cayeron bajo la piqueta de las constructoras y los intereses crematísticos de los herederos venidos a menos. Hay quien opina que podríamos calificar el Paseo del Limonar como un Museo al aire libre. En la actualidad, todas las mansiones que aún se mantienen están inventariadas por el Ayuntamiento de Málaga y catalogadas con un grado de protección arquitectónico que impide su derribo.

Imagen lateral de Villa Fernanda.

Imagen lateral de Villa Fernanda.

Pero recientemente, uno de estos palacetes ha centrado la atención de la prensa, nos referimos a Villa Fernanda, considerada por Teodoro León Gross como “la villa que imprime carácter al barrio”. Es obra del arquitecto municipal Daniel Rubio, edificada durante los años 20 del siglo pasado. Fue mandada a construir por Franz Herman, con una parcela  de 11.830 m2. Su estilo es regionalista y comprende tres edificios, uno de ellos levantado por su primer propietario como vivienda para su hija, que finalmente no habitó. Posee todo lujo de detalles tanto en su interior como en el exterior, donde el jardín manierista, considerado bien protegido en la actualidad, se adapta de forma armoniosa a la arquitectura y a la topografía del terreno.  Propiedad de los Herman hasta hace cinco años, fue adquirida por el empresario de la construcción Juan Carlos Gómez “promotor del proyecto para rehabilitar y construir dos edificios de planta baja +2 en la zona de la parcela que no ocupa el jardín”, concretamente en la zona correspondiente a la piscina y a la pista de tenis, según Jesús Hinojosa.

Ante los derechos edificatorios que les otorgaba el PGOU, sus actuales propietarios en 2.008 quisieron comenzar la ejecución de la obra, pese a que la vivienda estaba catalogada. Tras la concesión del permiso de construcción dado por el Ayuntamiento de Málaga, los vecinos de un edificio cercano al palacete se movilizaron argumentando entre otras cosas que “había que preservar el carácter paisajístico del conjunto, algo que dificilmente se podía conseguir con 200 residentes”. Desde el Consistorio se hicieron gestiones para que alguna entidad pública o privada pudiera acceder a la compra de la vivienda, pero no apareciendo comprador alguno en el plazo dispuesto, la propiedad pide licencia para iniciar la construcción. En marzo de 2.009, el TSJA admite a trámite el recurso de la comunidad de vecinos en contra de la construcción. Nuevamente desde Urbanismo se pretendió desactivar esta situación ofreciendo a los dueños derechos edificatorios en otras parcelas, pero en junio de 2.009 el TSJA admite la petición de los vecinos y  suspende el proyecto de manera cautelar.

Obras que se están llevando a cabo en Villa Fernanda.

Obras que se están llevando a cabo en la Villa.

En su momento, el Colegio de Arquitectos de Málaga, también intervino en este asunto tan  polémico y al ser preguntados al respecto por  Yoornal.com nos informan lo siguiente: “Con motivo de la tramitación urbanística del Estudio de Detalle el propio Colegio de Arquitectos de Málaga ya sugirió que se procurase una utilidad pública o social del inmueble, siendo de general conocimiento por su publicación en los medios de difusión que, el Ayuntamiento realizó gestiones al respecto y que éstas finalmente no fructificaron por lo que fue retomada la tramitación del Estudio de Detalle procediéndose a su definitiva aprobación”.

Hace unas semanas, según sentencia del TSJA, se prohíbe la construcción de viviendas en los terrenos de Villa Fernanda, planteando dicho Tribunal  otras opciones de utilización de la mansión, como:” usos alternativos de carácter dotacional, públicos o privados, al servicio de la ciudad y especialmente de El Limonar”. Importante victoria de la acción vecinal a la que muchos malagueños debemos estar agradecidos, ya que supone la vuelta a la cordura y un importante freno a la locura del ladrillo. Aunque de momento hay que ser cautos, porque esta decisión judicial aún no es la definitiva pues cabe la posibilidad de recurso, y no es de extrañar que la propiedad se lo plantee y no sabemos si hará lo mismo el Ayuntamiento de Málaga.

Esperemos que, si finalmente se interpone algún recurso, la decisión final de la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJA, impida la adulteración de este conjunto arquitectónico, catalogado por el Ayuntamiento de Málaga como de Protección Arquitectónico de nivel I, y no se primen nuevamente los intereses económicos de las constructoras, responsables de importantes daños y perjuicios a nuestro patrimonio histórico-artístico.

* María Antonia Martín es presidenta de la Asociación Cultural Entremares