Uno de nuestros lectores nos envía esta imagen para señalar que todos los fines de semana el entorno de la Torre de las Palomas en La Araña se convierte en un improvisado aparcamiento. Lo más llamativo del caso es que esta construcción, cuya fecha de construcción data del siglo XVI, está protegida como Bien de Interés Cultural aunque este punto de protección ni se indica ni se respeta a modo de prohibición. De esta forma, cada fin de semana los turistas que acuden a las playas del barrio de La Araña dejan sus coches en el entorno de este monumento protegido, que además constituye la única parte de todo el litoral de la capital malagueña en la que no hay ningún tipo de construcción.