María Antonia Martín * 

Manuel Altolaguirre (1905-1959) tuvo una vida relativamente corta, pero intensa y polifacética. Vecino del Distrito Este, nació en Málaga y vivió en el Limonar Alto. Hijo de familia acomodada, estudió en el Colegio de San Estanislao de Kostka en El Palo y siguiendo las directrices familiares cursó Derecho en Granada donde obtuvo la licenciatura como abogado, aunque el ejercicio de esta profesión lo ejerció durante poco tiempo ya que su vida estaba predestinada hacia otros menesteres, relacionados todos ellos con la cultura. En su Málaga natal comienza una de las facetas culturales y laborales que más determinarían su vida, la de impresor-editor.

Logo de la Revista Litoral.

Logo de la Revista Litoral.

De la mano de Emilio Prados emprendió esta andadura literaria, a la que más tarde se incorporaría José María Hinojosa. Se movía como pez en el agua y disfrutaba entre los caracteres de plomo, planchas y tinta de la imprenta Dardo, en el nº 27 de la calle Tomás Heredia, allí en 1924 empezaron a editar la revista Litoral que recogió la poesía y la pintura de valiosos poetas y artistas que iluminarían la cultura española a partir del siglo XX. Nos referimos a García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Alberti, Emilio Prados, Picasso o Juan Gris, y un largo etcétera que dieron cuerpo a esta celebérrima revista.

El mar azulado y un pez saltando fuera del mismo sería el logo que ideara Manuel Ángeles Ortiz  para la revista Litoral que en un corto espacio de tiempo se  convertiría en el germen de la Generación del 27 y en la vanguardia literaria malagueña durante los años veinte. En el primer número dejaron su huella indeleble poemas de: Federico García Lorca, José Bergamín, Jorge Guillén o Gerardo Diego. A este primer número le siguieron otros seis y paralelamente a la revista fueron apareciendo una serie de suplementos, considerados como auténticas señas de identidad para los poetas del 27. “El primero es Tiempo de Prados, al que le siguen Canciones de García Lorca, La amante de Rafael Alberti, Caracteres de Bergamín, y Perfil del Aire, de Luis Cernuda”. En marzo de 1927 aparece el tercer número de la revista e incluye a Dámaso Alonso y a Vicente Aleixandre y “tiene la peculiaridad de que la portada es uno de los primeros dibujos publicados de García Lorca, un marinero con una rosa en el corazón y la palabra «amor» escrita en la gorra.” En el número dedicado a Luis de Góngora colaboraron, Juan Gris, Picasso, García Lorca, Dalí, Benjamín Palencia, Bores, Joaquín Peinado, Gregorio Prieto, Cossío, etc.

Con su primera mujer la poetisa Concha Méndez en Madrid en 1932.

Con su primera mujer la poetisa Concha Méndez en Madrid en 1932.

Pero después de seis años de singladura se produce la quiebra de esta revista y en 1930 Altolaguirre deja Málaga para continuar con su aprendizaje como impresor en Francia  e Inglaterra. A principios de los años 30 vuelve a Madrid donde su amigo García Lorca le presenta a la que fue su primera mujer, la poetisa Concha Méndez , junto con la que editó y publicó en la colección Héroe y en la revista homónima, libros y textos fundamentales de poesía, como Razón de amor, de Salinas o La realidad y el deseo, de Cernuda.

Es importante resaltar que todo este movimiento de vanguardia intelectual se dio en la España de la Segunda República, en la que encontraron un notable éxito los poetas de la Generación del 27, con Altolaguirre entre ellos.  Desde la Revista Occidente, fundada por Ortega y Gasset en 1923, se difundió lo más importante  de la filosofía y la ciencia europea de la época. La prensa también alcanzó un notable desarrollo. Importante fue también la labor de extensión pedagógica en los ambientes populares a través de iniciativas como: Misiones pedagógicas, Universidades Populares y el desarrollo del Teatro estudiantil itinerante, como la Barraca, dirigida por García Lorca,  el Búho, dirigido por Max Aub, o la importancia que adquiriera el teatro y publicaciones satíricas.

Pero la inestabilidad política y social que se estaba produciendo en España a partir de 1935 truncó todo este avance cultural que se había estado forjando durante la Segunda República. El 17 de julio 1936 se produjo una sublevación militar en Melilla y al día siguiente, 18 de julio, el fantasma de la Guerra Civil se extendía por casi toda España. A raíz del estallido bélico nacional  se constituyó  la Alianza Antifascista para la Defensa de la Cultura en París con: María Zambrano, Rosa Chacel, Manuel Altolaguirre, Buñuel o Alberti, entre sus miembros fundadores. En el manifiesto de constitución expresaban su desacuerdo con la explosión de barbarie producida en España. Estaban en contra del “levantamiento de militarismo, clericalismo y aristocrastismo de casta contra la República democrática, contra el pueblo, representado por el Gobierno Popular” y finalizaban exponiendo: “Nosotros, escritores, artistas, investigadores, científicos, hombres de actividades intelectuales… declaramos nuestra identificación plena y activa con el pueblo, que ahora lucha gloriosamente al lado del Gobierno del Frente Popular”. 

Repartiendo propaganda poco después del inicio de la Guerra Civil.

Repartiendo propaganda poco después del inicio de la Guerra Civil.

Altolaguirre se implicó activamente en esta guerra fratricida escogiendo el bando legítimo, el que los españoles habían decidido democráticamente en las urnas. Primero realizó proyectos de imprenta y editoriales con fines propagandísticos, y después se alistó en las fuerzas republicanas. Pero el fusilamiento de dos de sus hermanos, de su amigo José María Hinojosa a manos de compañeros milicianos republicanos, el asesinato de García Lorca por falangistas en el barranco de Víznar (Granada), el exilio hacia Francia en 1939 y su paso por un campo de concentración, rompieron su espíritu sensible e impresionable como un cristal y entró en una fuerte crisis  nerviosa, por lo que fue ingresado en un psiquiátrico del que le sacaron sus amigos y con la ayuda de Max Ernst y Picasso salió de Francia rumbo a Cuba donde la distancia mejoró su situación psicológica pudiendo continuar con sus tres grandes vocaciones, las de escritor, impresor y editor.

Igualmente, gran parte de la intelectualidad española se vio forzada a exiliarse y entre los que se que se quedaron algunos fueron fusilados, otros murieron en la cárcel, como Miguel Hernández o se vieron obligados al silencio por miedo a las represalias. ”La situación cultural de España en el período inmediato a la guerra civil, y como consecuencia de la misma, fue la de un auténtico páramo intelectual”, opina el filósofo José Luis Abellán.

Niños de la Guerra esperando su salida de España.

Niños de la Guerra esperando su salida de España.

Durante su exilio Manuel Altolaguirre también vivió en  México donde comenzaría a trabajar como guionista de películas y junto a su segunda esposa, María Luisa Gómez Mena, en 1952 fundó Producciones Isla. A través de esta nueva actividad escribió el guión de la película Subida al cielo de Luis Buñuel o el Cantar de los Cantares que presentó en 1959 en el Festival de San Sebastián y volviendo a Madrid tuvo un trágico accidente de tráfico del que fallecería tres días después.

Intelectual polifacético e inquieto,  miembro de la Generación del 27, poeta de gran pureza y gran hondura, aunque como decía Cernuda, injustamente poco valorado, quizás porque “en la Generación del 27 estaba rodeado de figuras abrumadoramente grandes, pero él no era un poeta menor”, como dijo Pablo García Baena. Volvió a Málaga en 1950 donde se reencontró con familiares y amigos tras once años de exilio. En el año 2005, conmemorando su nacimiento, la ciudad donde naciera le dedicó una exposición en torno a su figura y su obra, denominada Viaje a las islas invitadas. Manuel Altolaguirre (1905-1959). En 2006, la Junta de Andalucía le rindió homenaje en la Feria del Libro de la Habana. Congresos sobre su figura literaria y posteriores reconocimientos están prestigiando el talento de este poeta malagueño.

 María Antonia Martín es presidenta de la Asociación Cultural Entremares *