María Antonia Martín

Los Baños del Carmen tal como era en sus inicios.

Los Baños del Carmen tal como era en sus inicios.

En un momento en el que desde el ámbito de las Administraciones competentes y colectivos ciudadanos se está buscando aunar criterios con la única finalidad de poner nuevamente en uso los Baños del Carmen para disfrute de malagueños y malagueñas, vamos a retrotraernos en el tiempo a la Málaga de principio y mediados del siglo XX, donde la burguesía adinerada de esta ciudad disfrutaba de este pequeño paraíso.

Era 16 de julio de 1918 cuando se inaugura los Baños del Carmen, creándose un espacio lúdico-privado donde anteriormente existía la playa pública de Sal Telmo. Desde mediados del siglo XIX, la ciudad se estaba expandiendo hacia el litoral oriental, primero la Malagueta y posteriormente, en el siglo XX, el Paseo de Sancha, Limonar y Morlaco, lugar en que esta clase adinerada malagueña se estaban construyendo segundas residencias.

La salud y la terapéutica del momento fue la idea inicial para la construcción de este Balneario, donde se ponía de relieve las importantes propiedades beneficiosas del baño de agua de mar, pero ofreciendo además la posibilidad de tomar el sol, al estilo de los que ya existían en San Sebastián o Santander. Con el paso del tiempo se le fueron añadiendo nuevas ofertas lúdicas, con la incorporación de una pista de baile de unos 2000 m2, donde en algún concurso llegaron a bailar 200 parejas al mismo tiempo, un campo de tenis y otro de fútbol, un restaurante diseñado en 1933 por el arquitecto Daniel Rubio, pabellones y casetas para vestuarios, terrazas sobre el mar y distintas atracciones como un acuario o una pantalla para proyección de películas y un servicio de tranvías combinado a 0,50 pesetas ida y vuelta incluido baño.

Verbenas, Carnaval, concursos de bailes, baños beneficiosos, relax y descanso, y el colmo del sibaritismo, una fuente de cerámica, construida en 1922, por un conocido industrial bodeguero, D. Antonio López, de la que manaba vino de Jerez, era un magnífico abanico turístico que atraía a propios y foráneos.

El estilo arquitectónico utilizado en sus construcciones: puerta de acceso, taquilla, restaurante y jardines, fue el regionalista. Era una arquitectura mirador, abierta hacia el mar y con amplias terrazas. Se utilizaron materiales locales, las columnas que sostenían los emparrados, algunas de ellas provenían de la desamortización del Convento de la Merced. La cerámica jugaba también un papel decorativo en los asientos de los jardines o en las fuentes que, con su manar continuo, refrescaba las tardes y noches estivales.

Deterioro del enclave en los últimos años.

Deterioro del enclave en los últimos años.

En 1958 se construye el Camping de los Baños del Carmen, obra del arquitecto Andrés Escassi, pero es a partir de los años 70, cuando comienza la decadencia de este Balneario, sus fiestas, celebraciones y bañistas comienzan a desaparecer, posiblemente atraídos hacia otras zonas de turismo playero emergente, Torremolinos, Benalmádena o Marbella. Finalmente, en la década de los 80, a instancia de la Dirección General de Puertos y Costas se determinó la gratuidad del acceso a sus playas.

Durante más de 20 años, el abandono y el degrado han sido  la nota predominante; columnas desmochadas, jardines convertidos en pequeños bosques de matojos, la cerámica vidriada que cubría asientos y parterres, arrancadas, rotas o simplemente desaparecidas, okupas, finalmente expulsados, restaurante, puerta de acceso y taquilla, reconocidos por las Ordenanzas Urbanísticas Municipales con Grado de Protección Arquitectónico I, peligrosamente deteriorados, hasta el punto que el Consistorio malagueño, a partir de mediados de 2013, obliga a la Concesionaria a una rápida rehabilitación con el fin de evitar males mayores.

Aquella especie de Pompeya alegre y refinada de principio y mediados del siglo XX, se ha convertido en la pequeña Habana del siglo XXI, aunque pendiente de una pronta rehabilitación. Colectivos vecinales y Administraciones competentes, en base al PERI aprobado por el Ministerio de Medio Ambiente en 2010, pretenden encontrar el máximo consenso para que en un tiempo prudencial, se le vuelva a dar a la ciudad de Málaga y sus ciudadanos/as, aquel entorno urbano totalmente remozado para su uso y disfrute.

María Antonia Martín es Presidenta de la Asociación Cultural Entremares.