María Antonia Martín*

Fuente velador, ya se apreciaban grietas el pasado 28 de julio de 2013.

Fuente velador, ya se apreciaban grietas el pasado 28 de julio de 2013.

El conjunto escultórico de Miguel Ortiz Berrocal denominado Opus 363 (Verona 1989), era un atrayente reclamo que la promotora Edipsa había ubicado en Pinos del Limonar para la comercialización de esta urbanización.

Se expuso de manera que pudiera ser apreciada como un Museo al aire libre, en línea con el movimiento artístico europeo de los años sesenta que pretendía la democratización de la obra de arte. Era una composición del genial escultor malagueño de Villanueva de Algaidas, con obras en el Guggenheim de Nueva York o el Reina Sofía de Madrid, entre otros, que podría ser vista, apreciada y valorada por los residentes y demás personas que quisieran disfrutar de aquel magnífico espectáculo estético en cuyo interior esculpió una particular fuente homenajeando a su amigo Picasso.

El artista se mostró como un auténtico renacentista, ideó un espacio escenográfico donde una mesa velador sostenía un bodegón de clara influencia picassiana, que se transformaba al mismo tiempo en una  fuente de la que surtía agua y caía a través de una cascada hasta un pequeño receptáculo donde era recogida, y mediante un sistema hidráulico retornaba a través de un circuito interior. El conjunto se remataba con una jardinería situada a ambos lados de esa cascada que en el silencio de la noche, nos podía acercar a ese espacio idílico con rumor de surtidores y verdor de la Alhambra granadina.

Considerable desprendimiento de la mesa velador. Verano 2014.

Considerable desprendimiento en la mesa velador.         Verano de 2014.

Pero el paso del tiempo, el decreto de sequía que en 1995 la dejaba sin funcionamiento, unido al desconocimiento artístico y valoración cero de la obra expuesta, tuvo como resultado el degrado paulatino de la misma. Se convirtió en una especie de contenedor donde iban a parar latas vacías, bolsas, papeles y demás restos propios de basureros. Muchas de las placas de mármol de Macael que cubrían sus paredes y escalinatas fueron rotas o revestidas de pintadas, sin olvidarnos de las escaleras por las que bajaban alegremente los niños del entorno con sus monopatines, entendemos que con el desinterés de algunos padres. Imágenes tan lamentables en pleno siglo XXI, nos retrotraían a la España de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, donde predominaba, desgraciadamente, la ignorancia y la incultura sobre el mundo del arte.

Sin planes para rehabilitarlo

Durante bastante tiempo, vecinos, colectivos de la zona, Entidad de Conservación, Fundación Escultor Berrocal de Villanueva de Algaidas y el Ayuntamiento de Málaga, como propietario del conjunto escultórico, no llegaron a ningún acuerdo con el fin de poderle devolver el esplendor perdido. Incluso se planteó desmontar la fuente y ubicarla en otro lugar, descomponiendo con esta decisión la obra del artista. También generaba conflicto el mantenimiento, conservación y seguridad de la misma, pues implicaba unos gastos y su titular, el Consistorio malagueño, no terminaba de tener muy claro que hacer con ella.

Imagen del degrado artístico hecho realidad. Febrero 2015.

Imagen del degrado artístico hecho realidad. Febrero 2015.

Lamentable estado del conjunto escultórico de Berrocal. Febrero 2015.

Lamentable estado del conjunto escultórico de Berrocal. Febrero 2015.

La rehabilitación se hubiera resuelto con una inversión de 250.000 euros, aunque posiblemente otras prioridades museísticas de mayor envergadura económica descartaron, esperemos que de momento, la recuperación de este conjunto artístico. Finalmente, con un importante deterioro y sin ninguna perspectiva de actuación sobre la conocida Fuente de Berrocal, la Fundación Escultor Berrocal de Villanueva de Algaidas, solicitó permiso al Consistorio malagueño para poder llevar a cabo su desmontaje el pasado 3 de febrero y trasladarla al Estudio Taller del artista, con el fin de realizar un escaneo en tres dimensiones y en un futuro próximo, si se llegara a un acuerdo con el Ayuntamiento de Málaga, poder devolverle ese esplendor perdido y reubicarla nuevamente en el espacio que el genial escultor malagueño proyectara para la barriada de el Limonar.

 María Antonia Martín es presidenta de la Asociación Cultural Entremares*