María Antonia Martín

La presencia de la Compañía de Jesús en la ciudad de Málaga es muy amplia, “tanto en su geografía como en su cronología. La ciudad está salpicada de recuerdos y realidades jesuíticas: El antiguo colegio de San Sebastián con su iglesia, la del Santo Cristo de la Salud; el edificio de la huerta de Teatinos, una de las propiedades de ese colegio que ha dado nombre a toda una zona de Málaga; la residencia e iglesia del Sagrado Corazón de Jesús; la casa del Niño Jesús, muy cerca; el monumento al Padre Arnáiz frente a El Corte Inglés; el CES San José en Carranque; y en El Palo, el colegio San Estanislao de Kostka y el de SAFA -ICET”, según Wenceslao Soto Artuñedo. Pero esta presencia no sólo se ciñe a bienes inmuebles, sino que también está presente en “19 calles que llevan nombres jesuíticos, comenzando por la emblemática calle Compañía, y otras, de jesuitas muy relacionados con Málaga”, continúa Soto Artuñedo.

En varias ocasiones y por razones ajenas a su voluntad, la Compañía de San Ignacio Loyola tuvo que dejar esta ciudad.  Así en 1767 fueron expulsados de los territorios de la Corona española por orden del rey Carlos III bajo la acusación de haber sido los instigadores de los motines populares del año anterior, conocidos con el nombre del Motín de Esquilache. Restablecida en 1814 por Fernando VII, nuevamente serían expulsados de España dos veces más, en 1835, durante la Regencia de María Cristina de Borbón, y en 1932, bajo la II República Española.

Imagen del Marqués de Iznate, gracias a la cesión de terrenos se pudo construir el colegio.

Imagen del Marqués de Iznate, gracias a la cesión de terrenos se pudo construir el colegio.

El colegio de San Sebastián (1572-1767) de la orden jesuítica, pasó a manos de la Corona tras la primera expulsión en 1767 y Málaga se quedó sin ningún centro docente de esta orden, hasta que en el siglo XIX, Antonio Campos Garín, Marqués de Iznate y otros miembros relevantes de la burguesía malagueña, plantearon a la Compañía de Jesús la construcción de un internado en la barriada de Miraflores del Palo, porque algunas familias de esta burguesía enviaban a sus hijos al colegio de los jesuitas del Puerto de Santa María, en Cádiz y deseaban que estuvieran en Málaga. A partir de 1877 empiezan los contactos con la Orden, aunque inicialmente fueron infructuosos, fue en 1879 cuando nuevamente el Marqués de Iznate presentó un proyecto mucho más rematado, añadiendo interesantes ofrecimientos como:”hacerse cargo de la iglesia de los Padres Agustinos, la dirección de la residencia de estudiantes y, lógicamente, todo lo relacionado con la administración y docencia del nuevo colegio de San Estanislao de Kostka”, comenta Macarena Mateos.

Colegio San Estanislao de Kostka en El Palo

Este importante planteamiento hace que los jesuitas se interesen por la propuesta hasta el punto de que en 1881 da comienzo la construcción del Colegio San Estanislao de Kostka, en Miraflores del Palo. Los terrenos de este centro docente fueron una donación del propio Marqués de Iznate, concretamente la finca conocida como “La Casa Grande” con un total de 34.191 metros cuadrados. Se constituyó una Junta Constructora formada por miembros muy relevantes de la sociedad malagueña, como: Constantino Grund, Tomás y Leopoldo Heredia Livermore, Ricardo y Carlos Larios, todos ellos bajo la presidencia de Antonio Campos Garín y con un capital inicial de 465.000 pesetas. Después de toda una serie de vicisitudes, sobre todo de índole económica, el colegio abrió sus puertas el 1 de octubre de 1882, con un total de 96 alumnos matriculados, aunque su finalización definitiva fuera en 1923.

Fachada principal del Colegio San Estanislao en sus inicios.

Fachada principal del Colegio San Estanislao en sus inicios.

En términos actuales, la fórmula de relación contractual entre la Junta Constructora y la Orden de San Ignacio de Loyola fue un arrendamiento con opción a compra, ya que finalizada la amortización de todas las acciones emitidas, con el importe del alquiler arrendado por dicha Junta Constructora a los jesuitas, la propiedad del Colegio pasaría a la Compañía de Jesús, hecho este que sucedió en el año 1953.

Tras la incautación de los bienes a los centros religiosos por parte del Estado español durante la II República, se utiliza la vía judicial para denunciar como apropiación indebida la confiscación del Colegio San Estanislao de Kostka, porque en aquel momento, como ya se ha expuesto, no era propiedad de la Orden, demanda que no obtiene respuesta alguna y este espacio formativo se convirtió en 1931 en un Instituto de Enseñanza Pública y durante la Guerra Civil en hospital de campaña, hasta que en 1937 nuevamente pasa a manos de los jesuitas a raíz de la toma de la ciudad de Málaga por las tropas franquistas.

Era un colegio que por su reconocido prestigio pedagógico educaba a los hijos de las familias de élite, tanto malagueña como de otras zonas del país. Pasaron por sus aulas alumnos que posteriormente destacaron en diferentes ámbitos profesionales como: el reconocido filósofo José Ortega y Gasset; Manuel Altolaguirre, poeta malagueño, miembro de la Generación del 27, de la Alianza de Intelectuales Antifascista y director de la Barraca durante la Guerra Civil, tras el fusilamiento de García Lorca; José Gálvez Ginachero, ginecólogo malagueño de gran prestigio, miembro del cuerpo facultativo del Hospital Civil y Alcalde de Málaga de 1923 a 1926; José Moreno Villa,  una figura importante de la Generación del 27 y durante la II República, director del Archivo del Palacio Nacional de España, que  se exilió primero a Estados Unidos y posteriormente a México, donde murió; Félix Revello de Toro, afamado pintor malagueño, desde 1987 miembro de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y en la actualidad expone su obra de manera permanente en la Pinacoteca que lleva su nombre, inaugurada en noviembre de 2010.

Terrenos que eran propiedad de los Jesuitas, actualmente Echevarría de El Palo.

Terrenos que eran propiedad de los Jesuitas, actualmente Echevarría de El Palo.

Construcción del Colegio ICET

El Colegio y el internado vuelven a funcionar pasada la guerra y en estos años los jesuitas construyeron el  Colegio ICET (Instituto Católico de Estudios Técnicos), centro heredero de las escuelas para los hijos de obreros y pescadores del barrio que ya abrieran en el siglo XIX. Primeramente se le conoció como “Grupo Escolar Nuestra Señora del Carmen”, fundada el 1 de mayo de 1938 y  más tarde, al producirse el cambio a la Formación Profesional se denominó: “Instituto Católico de Estudios Técnicos”, dirigida durante 30 años por la comunidad jesuítica, hasta que en 1968 el P. Provincial de los jesuitas andaluces encargó que su dirección pasara a la SAFA y en Mayo de 1983 cedió su propiedad con todos sus bienes a la misma, siendo hoy SAFA- ICET.

En 1975 el Colegio deja de tener internado. Entre 1976-1978 el edificio del centro formativo de San Estanislao sufrió una gran transformación para adaptarlo a las nuevas necesidades educativas, vendiéndose para tal fin los terrenos del campo de Fútbol de San Ignacio, donde posteriormente se construiría la actual  barriada de Echeverría de El Palo. En 1980 fundaron el Colegio Mayor Xavier, hoy el edificio pertenece a la Universidad de Málaga, pero durante años fue sede de la Facultad de Derecho y más tarde Escuela de Graduados Sociales y en 1986 entran niñas desde 1º de E.G.B. aunque desde unos años antes, en COU, la educación ya era mixta.

La Compañía de San Ignacio de Loyola y sus centros docentes siempre han gozado de un gran prestigio. Dentro de su ideario católico se han ido adaptando a las distintas reformas educativas y a los cambios que en la sociedad se han producido con el paso del tiempo. El conocido como Colegio de los jesuitas de El Palo, lleva 132 años ligado estrechamente a esta barriada, en un primer momento formando a los hijos de la élite económica malagueña, pero sin olvidar a las clases menos favorecidas, a las que posibilitaba una educación y una formación profesional que mejorara su salida al mundo laboral y posteriormente enseñando a través de una educación mixta y concertada a niños y jóvenes del Distrito Este.

María Antonia Martín es presidenta de la Asociación Cultural Entremares.